<p style="text-align: justify;">Como muchos sabéis, he sido madre recientemente. La maternidad es una experiencia maravillosa, que hace que una se replantee muchas cosas y que ponga el foco en la manera de procurar el mejor de los mundos posibles para su bebé. Hace que resurjan con mayor intensidad todos esos buenos sentimientos, todas esas ilusiones, todas las emociones positivas… En definitiva, siento como si todo mi potencial se hubiera acelerado.</p>
<!--more-->
<p style="text-align: justify;">Escribo estas líneas mientras veo como un globo de helio se eleva a 39.000 metros por encima de nuestras cabezas con un hombre colgado del mismo esperando a cumplir su sueño. Veo como el globo se detiene, como el hombre se asoma al abismo, y, tras unos segundos interminables, salta al vacío. Lo que ocurre después, en apenas cinco minutos, se me hace una eternidad, mucho más que las dos horas largas de ascensión. Tras superar la velocidad del sonido el hombre empieza a girar sobre si mismo, descontrolado, durante unos angustiosos segundos, hasta que, al fin, logra estabilizar la caída, para abrir su paracaídas y aterrizar suavemente.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace 5 años este hombre soñó que era posible hacer algo así. Luchó por ello, no se dio por vencido y finalmente cumplió su sueño. Y yo os pregunto: ¿No os sentís identificados?</p>
<p style="text-align: justify;">Hace casi cinco años que la situación empezó a empeorar para las empresas y para los consumidores. Mucho tiempo, sin duda. Pero un tiempo durante el que todos, tanto vosotros como nosotros, hemos seguido luchando con el sueño de que las aguas vuelvan a su cauce. Reivindico nuestro derecho a soñar. A creer firmemente que con tesón, esfuerzo, ilusión y trabajo vamos a alcanzar nuestra meta. Que tras una larga y lenta travesía vamos a alcanzar el punto de giro, en el que vamos a lograr, por fin, la velocidad que nos corresponde, para la que nos hemos estado preparando y la que va a hacer que toda espera y sacrificio haya merecido la pena.</p>
<p style="text-align: justify;">Sois además conscientes de que el salto de Felix Baumgartner lo podemos interpretar en clave de nuestro propio negocio. Detrás de este salto hay tecnología, muchísima tecnología. De materiales, aeroespacial, y de comunicaciones. Hemos podido ver en tiempo real lo que estaba pasando a 39 kilómetros de altura sobre Nuevo Mexico. No ha hecho falta que nos moviéramos de nuestras casas. ¡Estábamos allí!</p>
<p style="text-align: justify;">Los sistemas de videoconferencia, telepresencia, seguridad y comunicaciones que ponéis a disposición de vuestros clientes, permiten cada día la gran proeza de comunicar personas y hacer negocios de una parte a otra del planeta sin necesidad de desplazamientos, ahorrando costes y ganando en comodidad. Son pequeños sueños, pequeñas metas, pequeños logros del día a día que suman y hacen que seamos parte activa de este esfuerzo común por cambiar el mundo y la situación actual.</p>
<p style="text-align: justify;">Termino por donde empecé, viendo dormir plácidamente a mi niña, ajena por completo al salto en cuestión mientras pienso que sí, que es posible tener siempre una actitud positiva, que es necesario creer en el desarrollo pleno de nuestras capacidades, que sólo si nos empeñamos en soñar, si creemos firmemente en lo que hacemos y en lo que somos, seremos capaces de procurar un mundo mejor para las generaciones venideras.</p>
<p style="text-align: justify;">Como dijo Martin Luther King: <strong>I have a dream</strong></p>
 
<p style="text-align: right;">Eva Corral</p>
<p style="text-align: right;">Directora Comercial de Masscomm Innova</p>